Contrariamente
a lo que normalmente se piensa, no hay que hacer nada para gustar a los demás.
Muchos hemos vivido preocupados en exceso por lo que los otros piensan de
nosotros. No hay que esforzarse, ni sobreactuar, ni tampoco tratar de demostrar
nada para que los otros nos aprueben. Es cierto que todos los seres humanos
necesitamos sentirnos parte de un grupo, pertenecer a una comunidad. Y muchas
veces hacemos cosas para sentirnos incluidos. Pero esto no significa perderse y
diluirse en los otros, perdiendo nuestra fuerza y nuestro centro. Ya eres una
obra maestra. Ya hay un tesoro en tu interior. No hay nada que hacer para ser mejorado.
Hazte a un lado y deja que la joya que hay dentro de tu corazón brille con todo
su esplendor.
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